El desarrollo low-code es la última tendencia del ecosistema software. Si bien para muchos se trata de una novedad, lo cierto es que esta práctica acoge herramientas y métodos de la década de los noventa (como el RAD), hoy congregados bajo el término ‘low-code’.

El desarrollo low-code se trata de una modalidad de construcción que permite crear aplicaciones con poca programación tradicional. Pero ese es apenas el ‘empaque’ de todo lo que ofrece.

Para empezar, el atractivo principal del desarrollo low-code es que proporciona un entorno de generación automática de códigos; es decir, no hace falta tener un expertise en programación para entender la lógica de dicha herramienta.

De hecho, gracias a su interfaz visual y configuración de ‘drag and drop’ (arrastrar y soltar), la puesta en marcha de una aplicación se vuelve mucho más amigable, potente y versátil, cualidades que nos acercan a la era digital en la que estamos inmersos.

El desarrollo low-code es entonces un paso clave en la incursión de las empresas hacia la transformación digital. Atrás quedaron los días en los que hablar de programación era sinónimo de códigos, tiempo y dinero. Con este modelo, el trabajo es todo lo contrario.

¿POR QUÉ IMPLEMENTAR UN DESARROLLO LOW-CODE?

En el caso de entidades que se encuentren en la tarea de migrar hacia espacios digitales, las plataformas low-code permiten que el negocio se concentre en el usuario y no tanto en la infraestructura en sí.

Claro que siempre será necesario sumar códigos adicionales para situaciones o necesidades que así se requieran, por lo que contar con un área de desarrollo será de gran utilidad.

“Las plataformas low-code permiten involucrar a todo tipo de profesional sin conocimientos de programación, más cercanos al negocio, a desarrollar aplicaciones digitales con múltiples funcionalidades sin depender del código,” explica Marcelo Fondacaro, COO de VeriTran.

La idea es crear un ecosistema de colaboración donde se involucren a expertos del negocio, desarrolladores, colaboradores en tecnología, todos ellos reunidos con el fin de entender y cubrir las necesidades del usuario, así como de sumar valores diferenciados en el mercado.

Y claro, parte del secreto de lanzar un aplicativo en semanas y no meses, es que se trata de una apuesta inteligente y de rápida actuación.

“La posibilidad de ir renovándose y trayendo nuevas funcionalidades de forma permanente, solo lo permite hacer una plataforma low-code. El método tradicional donde tienes que programar, lleva muchísimo más tiempo,” sostiene Fondacaro.

Cabe destacar que solo el tiempo de desarrollo de un aplicativo –previo a la maqueta final y personalización del producto- podría tomar el 80% del periodo de trabajo total. Con low-code se busca minimizar el tiempo, priorizando otros detalles de desarrollo.

LOW CODE: UN PUNTO COMPETITIVO

Otra de las ventajas de las plataformas low-code es la practicidad en el mantenimiento y acceso a futuros cambios, así como el de mantener la información alojada en un sistema de datos que permita su control de análisis y procesado.

Adicional a ello, a las empresas las posiciona en un punto competitivo frente a sus rivales, porque las ideas pueden salir muy rápido al mercado.

En VeriTran hemos participado activamente en la estrategia de trasformación digital de diversas empresas alrededor del mundo, consiguiendo que más de 15 millones de usuarios experimentan la democratización tecnológica a partir de herramientas prácticas y disruptivas.

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Por VeriTran

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