Además de proveer seguridad a las operaciones financieras digitales, la biometría también ofrece una experiencia sencilla y amigable al usuario

La ciberseguridad moderna ha hecho de la biometría una herramienta tecnológica infalible en lo que a seguridad de operaciones se refiere, especialmente en el terreno de la banca digital. Atrás quedaron las claves y otros usos que las instituciones bancarias adoptaron durante años como medidas de seguridad, las cuales no solo generaban dolores de cabeza, sino también desconfianza y pérdida de clientes al ser altamente vulnerables.

Ante ello, la biometría surgió como una respuesta que genera altas expectativas en todo lo que concierne a admisión digital. En su concepto más general, es considerada una herramienta que permite comparar características físicas y patrones de comportamiento de un individuo, para aseverar o confirmar la autenticidad de una operación o transacción financiera.

Más allá del tema de la seguridad, otra ventaja que ofrece la biometría, y que muy poco se toma en consideración, es que no genera fricciones de acceso que cada vez ocasionan más pérdidas en el negocio. Al contrario, gracias a la biometría hoy los procesos de admisión pueden ser más sencillos, ágiles y seguros.

Un ejemplo muy cercano, actual e interesante es el de Apple Card cuyo proceso de autenticación para pagos resulta muy dinámico, pues facilita las compras de una forma innovadora, diferenciada y segura transaccionalmente debido a la incorporación de biometría facial.

Tipos de biometría y el éxito de la combinación

El uso de la biometría viene dado por características físicas (biometría biológica) o patrones de comportamiento (biometría de comportamiento).

La primera involucra el mapeo de rasgos físicos como huellas dactilares, reconocimiento de iris e identificación facial. También incluye el mapeo de venas.

Por otro lado, la biometría de comportamiento se relaciona principalmente con los modelos únicos que tiene cada persona cuando camina, habla o escribe.

Con el aumento de los problemas de robo de identidad y fraude, la autenticación biométrica se ha convertido en una de las mejores opciones para enfrentar esta situación.

Estas herramientas son aún más importantes como parte de la Autenticación Multifactor (MFA, por sus siglas en inglés), que es un proceso que requiere de tres recursos fundamentales: inherencia, posesión y conocimiento.

La inherencia está relacionada con la biometría física, la cual resulta una herramienta altamente segura porque está configurada con rasgos únicos y no duplicables.

En cuanto a la posesión, esta se refiere a un objeto que posee el usuario, como su teléfono móvil, por ejemplo.

Por su parte, el conocimiento está ligado a algún detalle que solo sabe el usuario, el cual no solo se limita a una contraseña, sino que también puede ser un uso biométrico de comportamiento, como lo es la escritura.

Herramienta adecuada

Antes de apostar por la biometría, resulta conveniente considerar algunos puntos de usabilidad que permitan delimitar si esta herramienta de seguridad es la adecuada para el público final. Al respecto, se deben considerar tres aspectos: si está centrada en el usuario, si es utilizable y si es accesible.

Se dice que la biometría está centrada en el usuario cuando es capaz de comprender el comportamiento frecuente en el aplicativo usando, por ejemplo, la biometría dactilar.

En el caso de ser utilizable, la banca móvil debe actuar ilimitadamente, pero es posible que la biometría no resulte una vía de acceso perfecta, porque muchas veces no funciona con lentes de contacto o en ambientes con demasiado ruido, como puede pasar en el caso de la biometría por voz. Tal es así que, siempre se recomienda contar con una alternativa de acceso, como lo es un token.

En cuanto a la accesibilidad, es importante tener en cuenta que la biometría no puede aplicarse a todos los teléfonos móviles por igual, debido a que no todos los usuarios cuentan con tecnologías adaptadas a esta herramienta.

Datos biométricos versus otros factores

Integrar autenticación biométrica en transacciones bancarias tiene un valor muy grande, tanto para la entidad financiera como para el usuario. El principal beneficio para la banca digital es la agilidad del proceso, libre de fricciones que generan más clientes satisfechos.

La experiencia de usuario, por otro lado, será satisfactoria, pues se trata de un proceso personalizado en el que no se cae en sistemas de seguridad de “talla única”. Esto se debe a que un dato biométrico, a diferencia de una contraseña o un número PIN, no se puede cambiar.

También se debe tomar en cuenta que las contraseñas no proporcionan una verificación de identidad lo suficientemente fuerte, por lo que son consideradas como un factor altamente vulnerable. Adicional a ello, las contraseñas de los usuarios tienden a ser sencillas en términos de código, ya que es muy difícil recordar una serie de letras mayúsculas y minúsculas, además de números y signos.

Por el contrario, la biometría no necesita recordar o apuntar nada, pues su modo de operatividad o usabilidad no solo resulta sencillo para todos, sino que además es rápidamente registrable.

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Por VeriTran

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